Deshidratación en Niños con el Calor: Cómo Prevenirla y Cuándo Preocuparse

Cómo prevenir la deshidratación de los niños en un día de playa o piscina, qué señales vigilar al volver a casa y cuándo pedir atención.
Niño bebiendo agua de una botella en la arena de la playa en un día de mucho sol

Con el verano a la vuelta de la esquina, hay días en que el calor invita a ir a la playa o a la piscina. A los niños les encanta y no quieren salir del agua. Aunque haga calor, como están jugando, ni se acuerdan de beber agua, y tú aprovechas para tomarte una cerveza o un refresco bien frío. Es algo muy habitual, y puede acabar en un cuadro de deshidratación que a veces llega a ser grave. ¿Te has fijado en que, esos días, todo el mundo vuelve a casa agotado? La duda es: ¿es solo cansancio o ya le falta agua al cuerpo?

La deshidratación en niños ocurre cuando el cuerpo pierde más agua de la que recibe, y en un día de sol esa pérdida llega sobre todo por el sudor. Por eso, vale la pena prepararse antes de salir de casa con los niños en los días de calor. Y si aparece una deshidratación leve, se puede resolver en casa, y ahora te cuento cómo. También quiero que sepas reconocer las señales que piden atención sanitaria. He reunido lo que recomiendan el Ministerio de Sanidad, la Asociación Española de Pediatría (AEP) y el Manual MSD.

Por qué los niños se deshidratan más rápido en un día de calor

Con el calor, el cuerpo se refresca sudando, y cada gota de sudor es agua que se va. Lo que pasa es que, para un niño, las ganas de jugar pesan más que la sed, y muchas veces solo se acuerda del agua cuando la sed ya aprieta. No es casualidad que el Ministerio de Sanidad, en su folleto En verano protégete del calor, sitúe a los lactantes y a los menores de 4 años entre los grupos de mayor riesgo.

Cómo disfrutar de la playa o la piscina sin deshidratarse

La prevención empieza en casa, antes de salir, y no hace falta nada complicado:

  • Una botella de agua para cada uno. Lleva agua suficiente para todo el día y deja las botellas a la vista, porque una botella en el fondo de la bolsa es una botella olvidada.
  • Agua a horas fijas, no solo cuando la pidan. El decálogo del Ministerio de Sanidad para el calor recomienda beber agua o líquidos con frecuencia, aunque no se tenga sed, y pide prestar especial atención a bebés y menores. En la práctica, pon una regla sencilla: sale del agua, toma un trago.
  • Fruta en la nevera portátil. Sandía, naranja o piña en trozos resuelven la merienda y aportan algo más de líquido.
  • Horario, sombra y ropa ligera. El mismo decálogo aconseja reducir la actividad física al aire libre en las horas centrales del día y usar ropa ligera, holgada y que deje transpirar. Si puedes, elige primera hora de la mañana o la última de la tarde, con sombrilla y gorra.
  • En el coche aparcado, nunca. Ni un momento: Sanidad recuerda que no hay que dejar a ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado.

Con los bebés la regla es otra, y está en las dudas del final.

Niña bebiendo agua de una botella azul en un césped soleado, con otros niños al fondo
Foto: Kampus Production / Pexels

Vuelves a casa y los niños parecen decaídos: ¿cansancio o deshidratación?

Después de un día entero de sol y agua, es normal que el niño llegue cansado. Lo que separa el cansancio de una señal de deshidratación es el conjunto de lo que observas. Según el Manual MSD, la deshidratación en niños, cuando es leve o moderada, provoca sequedad de boca y labios y más sed, y el niño puede hacer pis con menos frecuencia.

Así que, antes de meter a todo el mundo en la ducha, hazte tres preguntas: ¿cuándo fue el último pis? ¿Tiene la boca seca? ¿Bebe agua con prisa, casi con ansia? La tabla que usa el Ministerio de Salud de Brasil para valorar la hidratación se pensó para casos de diarrea, pero ayuda a ver en qué punto está el niño:

Qué observarHidratadoDeshidratadoCuadro grave
Estado generalActivo y alertaIrritable o inquietoMuy decaído, somnoliento o inconsciente
OjosNormalesHundidosHundidos
LágrimasPresentesAusentesAusentes
Boca y lenguaHúmedasSecasMuy secas
SedNormalBebe rápido, con ansiaNo puede beber
PulsoLlenoLlenoDébil o ausente

Fuente: Ministerio de Salud de Brasil, cartel «Valoración del estado de hidratación del paciente con diarrea» (en portugués).

Según el cartel, dos o más señales de la columna del medio ya indican deshidratación. Y, si dudas entre una columna y otra, la recomendación es seguir la del caso más serio. Y si el malestar dura más de una hora, el decálogo de Sanidad indica consultar con un profesional sanitario.

¿Y si es un golpe de calor?

El golpe de calor es distinto de la deshidratación común, y más serio. El folleto del Ministerio de Sanidad describe piel caliente y enrojecida, fiebre de más de 40 °C, respiración y pulso acelerados, irritabilidad o cambios de comportamiento, alteración de la consciencia o desmayo, y a veces convulsiones o alucinaciones. Es una urgencia vital: llama enseguida al 112, lleva al niño a un lugar fresco y bájale la temperatura con paños fríos o un baño de agua fría. Mientras llega la ayuda, Sanidad indica no darle nada de beber.

Qué hacer en casa en las primeras horas

Si las señales son leves (boca seca, más sed, menos pis, el niño más tranquilo de lo normal) y ninguna es de gravedad, puedes cuidarlo en casa. Llévalo a un sitio fresco y ventilado, quítale la ropa que le sobre y ofrécele líquido poco a poco y a menudo.

Para reponer lo que el cuerpo ha perdido, la solución de rehidratación oral es la mejor opción. El Manual MSD explica que el agua sola, los zumos sin diluir y las bebidas deportivas no son lo ideal para tratar la deshidratación, porque el agua tiene poca sal y los demás, demasiado azúcar. En la farmacia venden sobres de suero oral, y el artículo sobre el suero casero tiene las medidas correctas.

¿Y si el niño no quiere beber? A veces tiene el estómago revuelto y cualquier vaso lleno le parece un castigo. En ese caso, cambia el vaso por una cuchara o un vasito pequeño y ofrécele un sorbo cada pocos minutos. Si vomita, vuelve a empezar todavía más despacio. Eso sí, no dejes que el rechazo se alargue toda la noche, porque no poder beber es una de las señales de alarma que verás más abajo.

Pasadas unas horas, vuelve a mirar: si ha vuelto a hacer pis, está más animado y acepta el líquido, lo peor ha pasado. Si nada ha cambiado, busca atención sanitaria.

Para evitar la deshidratación, una madre ayuda a su bebé sentado en la trona a beber agua en un vaso
Foto: Yan Krukau / Pexels

La diarrea y los vómitos también deshidratan

El calor no es la única vía. Según el Manual MSD, los vómitos y la diarrea son las causas más habituales de deshidratación en niños, porque hacen perder líquido de golpe. En estos casos, el cartel del Ministerio de Salud de Brasil recomienda ofrecer, después de cada deposición líquida:

  • Menores de 1 año: de 50 a 100 ml.
  • De 1 a 10 años: de 100 a 200 ml.
  • Mayores de 10 años: lo que el niño acepte.

Si el bebé toma solo pecho, sigue dándole el pecho, porque en ese caso el único líquido extra indicado es la solución de rehidratación oral. El cartel también indica buscar atención si el niño no mejora en 2 días, si la diarrea empeora, si los vómitos se repiten, si aparece sangre en las heces, si hace menos pis o tiene muchísima sed, o si rechaza la comida.

Cuándo pedir ayuda sin esperar

Hay momentos en que los cuidados de casa no bastan. Acude a urgencias enseguida si el niño:

  • está muy decaído, adormilado o cuesta despertarlo, o no puede beber;
  • es un bebé y tiene la fontanela hundida, los ojos hundidos, llora sin lágrimas, moja poco el pañal o está menos alerta de lo normal, señales que el Manual MSD considera motivo de atención inmediata;
  • tiene fiebre alta con la piel caliente y enrojecida, confusión, desmayo o convulsiones después de un día de sol, que son señales de golpe de calor.

Si se desmaya, convulsiona o no responde, llama al 112. Con un bebé pequeño, más vale pecar de prudente, porque llevar al centro de salud a un niño que no moja el pañal desde la mañana nunca es una exageración.

No te olvides de ti: la cerveza y el refresco no protegen a nadie

Y hay una parte de la historia que va contigo. La cerveza y el refresco bien fríos dan sensación de alivio en el momento, pero no evitan la deshidratación e incluso pueden ayudar a provocarla.

Con el alcohol pasa lo siguiente: frena una hormona que avisa a los riñones de que retengan agua. Sin ese aviso, los riñones dejan salir más agua, y acabas haciendo más pis y perdiendo más líquido, como explica el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos. La cafeína, presente en los refrescos de cola y en el café, también hace que el cuerpo elimine más orina, según el Manual MSD. Es decir, en pleno sol, bebes y el cuerpo devuelve buena parte enseguida.

Por eso el decálogo de Sanidad para el calor pide evitar las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas. Y quien cuida de los niños necesita estar bien para darse cuenta de que algo no va bien con ellos.

Mujer bebiendo un vaso de agua en la cocina de casa
Foto: Ivan S / Pexels

Dudas rápidas sobre la deshidratación en niños

¿Un bebé con lactancia materna exclusiva necesita agua cuando hace calor?

No. El Comité de Lactancia Materna de la AEP explica que, antes de los 6 meses, el bebé que toma solo leche materna y a demanda no necesita agua, infusiones ni otros líquidos, ni siquiera cuando hace calor. A partir de los 6 meses, si ya come otros alimentos, se le puede ofrecer agua sin forzar.

¿Una bebida isotónica es buena idea después de un día de sol?

No mucho. Para la sed del día a día, lo mejor es el agua, y cuando el niño ya está deshidratado, el Manual MSD explica que las bebidas deportivas no son lo ideal, porque llevan demasiado azúcar. En ese caso, mejor el suero oral.

Para el próximo día de sol

Antes de salir, prepara una botella para cada uno y pactad la regla del trago cada vez que salgan del agua. Y al volver a casa, hazte la pregunta más sencilla de todas: ¿cuándo fue el último pis?

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un médico u otro profesional sanitario, sobre todo en el caso de bebés, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

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Sobre la autora

Luana, autora de Melhor Viver Mais

Luana Rebelo

Madre de 3 hijos y creadora de Melhor Viver Mais

Soy madre de 3 hijos y llevo 10 años casada. Aprendí por las malas a llevar una casa llena, con colegio, comidas y compras que planificar cada semana. Nací en Rio Grande do Norte, Brasil, hoy vivo en Portugal, y fue organizando mi propia rutina como aprendí lo que realmente funciona.

Todo lo que escribo aquí pasa por una investigación en fuentes fiables y por una revisión antes de publicarse. Mi propósito es ayudarte a tener una rutina que cuide tu salud y la de quienes viven contigo.

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