Abres el armario para hacer una salsa y encuentras dos latas de tomate concentrado. Coges la que está delante, que es la más nueva, y solo al mes siguiente descubres que la de atrás caducó sin abrir. No sé si te ha pasado alguna vez, pero quien hace una compra grande sabe que, entre tantos envases, siempre hay uno que se queda olvidado al fondo de la estantería.
Ese lío tiene una solución sencilla y con nombre. En almacenes y tiendas se habla de FIFO y FEFO: FIFO es «lo primero que entra es lo primero que sale», y FEFO es «primero en caducar, primero en salir». Para la comida de casa, la segunda funciona mejor, porque se resume en una sola cosa: usas primero lo que caduca antes, aunque lo hayas comprado después.
He reunido lo que recomiendan el Ministerio de Consumo y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) para guardar los alimentos en casa y lo he organizado en un paso a paso que cabe en una tarde y se mantiene con un vistazo rápido antes de ir al súper.
Por qué el orden va por la fecha, y no por el día de la compra
Cuando llegas del súper, lo más natural es dejar el paquete nuevo delante, porque es el sitio más fácil de alcanzar. Así el antiguo se va quedando atrás, semana tras semana, hasta que alguien lo encuentra caducado en una limpieza a fondo.
El FIFO manda usar primero lo que llegó antes. Sirve para cosas que no caducan, pero con la comida puede fallar, porque no siempre lo último que compraste es lo último que caduca. Imagina un paquete de galletas comprado en oferta, con una fecha más corta que el que ya estaba en el armario: por orden de compra, se quedaría esperando y caducaría antes.
De hecho, la guía del Ministerio de Consumo sobre cómo colocar los alimentos de forma segura lo llama «First in, first out», pero lo explica como un FEFO: reorganizar a menudo los armarios para consumir primero los productos con la fecha de caducidad más próxima. En la práctica, eso significa menos comida en la basura y menos dinero tirado, además de una ventaja que poca gente nota: abres el armario y sabes lo que tienes, lo que facilita decidir la cena.
Cómo aplicar FIFO y FEFO en la despensa en 4 pasos
No hace falta vaciar la casa entera un sábado. Si la despensa está muy llena, haz una balda al día, y en una semana lo tienes todo listo. Si además necesita una limpieza y categorías, el paso a paso completo está en la guía de cómo organizar la despensa en 5 pasos, y aquí me centro solo en el orden de las fechas.
- Saca lo que hay en la balda y lee las fechas. Busca en la etiqueta la «fecha de caducidad» o el «consumir preferentemente antes de», que a veces está en la tapa, en el fondo de la lata o en el pliegue del paquete. Lo que ya ha pasado su fecha va a un montón aparte para revisarlo (más abajo te cuento cómo).
- Separa lo que caduca en las próximas semanas. Eso va a entrar primero en el menú, así que déjalo aparte para que no vuelva al fondo.
- Monta filas del mismo producto. Arroz con arroz, salsa con salsa, siempre con lo que caduca antes delante y lo de fecha más lejana detrás. En estanterías profundas, una cesta o una caja que sacas como un cajón ayuda, porque nada se queda olvidado al fondo.
- Apunta la fecha en lo que va al táper o al bote. Cuando el arroz o la harina salen del envase original, la fecha se va con él. Un trozo de cinta de carrocero con la fecha escrita con rotulador lo resuelve, sin etiquetadora y sin letra bonita.

El paso que mantiene todo esto funcionando ocurre el día de la compra: el paquete nuevo va detrás de la fila, nunca delante (a no ser que tenga una fecha más ajustada, como te decía arriba, en el caso de las ofertas). Ahora bien, con un niño pidiendo atención y las bolsas en el suelo, nadie mira fechas con calma. En ese caso, deja los productos repetidos (los que ya tienen fila en el armario) en una cesta aparte y colócalos en su sitio cuando tengas cinco minutos, el mismo día. Lo que no puede pasar es que el paquete nuevo vaya directo delante «solo por esta vez», porque así es como la fila se descontrola.
Y dónde está la despensa también cuenta. La misma guía del Ministerio recomienda guardar los alimentos que no necesitan frío en un lugar fresco y seco, y no almacenarlos junto a productos de limpieza. O sea, el armario encima de los fogones o el de debajo del fregadero no son el mejor sitio para la compra.
Nevera y congelador: donde más falta hace esta regla
En la despensa, las fechas se cuentan en meses. En la nevera, en días, y es ahí donde aparece el yogur olvidado detrás de la mantequilla con la fecha de la semana pasada. La lógica es la misma, solo cambia la velocidad.
Las indicaciones del Ministerio de Consumo ayudan a montarlo. Según su guía, la temperatura ideal de refrigeración está entre 0 y 5 °C, la nevera no se debe sobrecargar para que el aire circule, los alimentos cocinados y las sobras van en el estante superior y conviene reorganizar a menudo lo que hay dentro.
Para aplicarlo sin complicarte, elige un sitio fijo a la altura de los ojos para lo que tiene que salir primero: sobras, embutido abierto, el yogur que caduca pronto. Puede ser una bandeja o un táper rectangular, que se convierte en el «empieza por aquí» de la nevera, y quien abra la puerta para merendar ya sabe dónde mirar.

En el congelador, la guía recomienda anotar la fecha de congelación en las bolsas o envases, que hace el papel de la fecha de la etiqueta, y las raciones más antiguas van arriba o delante. Si congelas arroz para la semana, por ejemplo, el paso a paso de cómo congelar el arroz cocido explica cómo hacer raciones y recalentarlo. Para la verdura de hoja, que es lo primero que se estropea, también te sirve ver cómo conservar verduras en la nevera.
Qué hacer con lo que está a punto de caducar
Ordenar las filas resuelve la mitad del problema. La otra mitad es usar de verdad lo que está delante, porque si no la fila solo muestra con más claridad lo que va a caducar. Una vez por semana, mejor antes de hacer la lista de la compra, echa un vistazo a la fila de delante de la despensa y al «empieza por aquí» de la nevera.
Con lo que esté cerca de su fecha, piensa dos comidas de la semana. El tomate concentrado del principio se convierte en salsa para la pasta, el maíz y los guisantes van a un arroz de colores y la lata de atún se convierte en relleno de bocadillo. Si te faltan ideas, las recetas fáciles para cuando hay poco tiempo usan muchos productos de despensa. Y lo que ya tienes de sobra en casa no entra en la lista esta vez.

Hay dos situaciones que merecen atención aparte. La primera es lo que ya ha pasado su fecha, y aquí conviene distinguir las dos fechas, como explica la AESAN. La fecha de consumo preferente indica hasta cuándo el alimento conserva su calidad: después sigue siendo seguro, aunque puede perder sabor y textura, y aparece en productos como arroz, pasta, legumbres, galletas o conservas.
La fecha de caducidad, en cambio, indica hasta cuándo se puede consumir con seguridad, aparece en alimentos muy perecederos como la carne o el pescado frescos y, una vez superada, ese alimento no se debe consumir. La segunda situación es el envase dañado. El Ministerio de Consumo recomienda rechazar en la compra los envases abombados, mojados, abollados, abiertos o dañados. Si una lata se abomba en tu despensa, va a la basura y no a la olla.
Una vez mi marido compró un pack de leche UHT, con la fecha de caducidad todavía muy lejana. Sin embargo, uno de los bricks tenía un pequeño rasguño en la parte de abajo. El brick no parecía abierto. Aun así, cuando lo abrimos, la leche estaba completamente agria. Para nosotros fue un susto: pensamos que los demás también estaban estropeados, pero, gracias a Dios, era solo ese. Por eso merece la pena revisar bien el envase, porque un pequeño rasguño fue suficiente para que entraran microorganismos.
Si hay niños en casa, la balda de la merienda sigue la misma regla, y ahí es donde suele atascarse, porque los niños siempre quieren el paquete nuevo. Acordad que un paquete abierto se termina antes de abrir otro. Cuando pida las galletas sin abrir, enséñale el paquete que ya está abierto y dile que ese es el siguiente, y el nuevo solo sale cuando se acabe. La primera semana habrá quejas (y quizá un poco de drama), pero, si mantienes la regla, se convierte en costumbre.
Preguntas frecuentes
¿Y si dos paquetes tienen la misma fecha?
Entonces vale el criterio de desempate: primero el que ya está abierto y después el que lleva más tiempo en casa.
¿Necesito una hoja de cálculo para controlar las fechas en casa?
No. Para la mayoría de las casas, las filas en el armario y la fecha apuntada en los botes bastan. La hoja de cálculo ayuda a quien tiene una despensa muy grande o hace una compra mensual enorme (tipo familia de 10 personas).
¿Sirve también para los alimentos guardados para emergencias?
Sirve todavía más, porque esa reserva pasa meses parada. Lo ideal es ir usándola y reponiéndola, para que no caduque entera de golpe. La lista de alimentos no perecederos te ayuda a elegir qué guardar.
Empieza por la balda de delante
Hoy, elige una sola balda, la que más usas, y ordena las filas por fecha. En la próxima compra, coloca lo nuevo detrás. A partir de ahí, la regla de FIFO y FEFO, primero en caducar, primero en salir, trabaja casi sola.
Contenido informativo. No sustituye la orientación de un profesional.





