¿Se Puede Congelar el Queso? Qué Tipos Aguantan Bien y Cuáles No

Sí, se puede congelar el queso, pero no todos. Mira qué tipos aguantan bien el congelador, cómo envasarlos, cuánto duran y cómo descongelarlos.
Luana, autora de Melhor Viver Mais
¿Se puede congelar el queso? Trozos de queso amarillo en la tabla, dados en un tarro de cristal y queso rallado en una bolsa de congelación sobre la encimera, con la nevera al fondo

Quizá te haya pasado: la mozzarella estaba de oferta en el súper, te llevaste un buen bloque a casa y, una semana después, la mitad sigue en la nevera, ya amenazando con criar moho. Y entonces llega la duda: ¿se puede congelar el queso, o sale del congelador desmigajado y sin gracia?

Sí, se puede, y el congelador no hace que el queso sea peligroso. Lo que cambia es la textura, así que la pregunta correcta es qué queso vas a congelar y qué piensas hacer con él después. Los de pasta firme, como la mozzarella en bloque, el gouda, el emmental o el parmesano, aguantan muy bien, sobre todo si su destino es una receta caliente. Los frescos y cremosos, como el queso de Burgos, el requesón o el queso de untar, suelen volver aguados o granulosos.

¿Se puede congelar el queso? Lo que cambia de verdad en el congelador

El queso es una mezcla de agua, grasa y proteína, y es justo esa mezcla la que el congelador desordena. Cuando el agua se congela, forma cristales de hielo que rompen la estructura de la pasta, y al descongelarse parte de esa agua no vuelve a su sitio. Por eso el queso congelado suele salir más quebradizo y desmigajado. Como explica la revista Consumer, de la Fundación Eroski, hay que fijarse en dos cosas, la cantidad de agua y la de grasa, porque los quesos muy cremosos o con mucha agua pierden la textura al separarse sus componentes. De ahí viene la regla general de que los firmes se congelan mejor que los frescos.

La seguridad es otra historia. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) explica que, a -18 °C o menos, los microorganismos se inactivan, pero la congelación no los destruye: solo detiene su crecimiento, y al descongelarse vuelven a activarse y a multiplicarse. Si el trozo ya estaba pasándose en la nevera, congelarlo no lo arregla, así que lo correcto es congelar el queso todavía fresco, dentro de su fecha, justo después de comprarlo o de abrir el envase.

Así que no esperes a que pase esa semana del ejemplo de arriba para decidir congelar el queso. En la práctica, la decisión depende de dos preguntas: ¿el queso es firme o húmedo?, ¿lo vas a comer tal cual o fundido? Con esas dos respuestas en la cabeza, es fácil abrir la nevera y saber qué va al congelador.

Qué quesos se pueden congelar y cuáles es mejor evitar

He reunido en la tabla los quesos más habituales, según las indicaciones de Consumer y del Centro Nacional para la Conservación de Alimentos en Casa de Estados Unidos (en inglés).

Queso¿Aguanta bien el congelador?Mejor uso después
Mozzarella en bloque (para fundir)Sí, en trozo, en lonchas o ralladaPizza, lasaña, sandwich mixto, gratinados
Gouda, edam y semicurados suavesSíSándwiches calientes, quiches, croquetas
Parmesano y otros durosSí, muy bien, mejor ralladoPasta, salsas, sopas, para gratinar
Provolone y emmentalSíAl horno, a la plancha, rellenos
Quesos para asar o a la planchaSí, la textura cambia un pocoEn la sartén, a la plancha o en la freidora de aire
Quesos azulesSí, pero se desmiganSalsas y rellenos
Queso de Burgos, queso fresco y requesónNo se recomiendaQuedan granulosos y sueltan suero
Queso de untar, cottage y lonchas fundidasNo se recomiendaEl agua se separa y la textura se estropea
Brie y camembertMejor evitarloLa corteza y el interior pierden la textura

Los quesos que aguantan bien el congelador

El grupo ganador es el de los quesos de pasta firme y poca humedad. La mozzarella en bloque, que suele ser el queso que más sobra en la nevera de quien tiene niños en casa, se congela bien en cualquier formato, así que puedes congelar la mozzarella sin miedo, sobre todo si va a acabar en pizza o en lasaña, que lo funden todo y esconden cualquier cambio de textura. El parmesano es el más tranquilo de todos, porque ya es seco y casi siempre va rallado sobre la pasta. Los quesos para asar y los semicurados suaves también aguantan, pero salen algo más desmigajados, así que yo los dejaría para cocinar en lugar de servirlos en taquitos. Ojo: la mozzarella fresca en salmuera, la de bola, es otra cosa y no se congela bien.

Los quesos que es mejor no congelar

En el otro lado están los frescos y cremosos. El Centro Nacional para la Conservación de Alimentos en Casa incluye en esta lista el queso crema, el cottage, el ricotta y las lonchas de queso fundido, porque el suero se separa y la textura queda granulosa o aguada, y lo mismo pasa con nuestro queso de Burgos y el requesón. Si no queda otra y el requesón va a ir al relleno de un pastel que se hornea, se puede aprovechar, pero lo más listo es comprar estos quesos en envases más pequeños y consumirlos dentro de su plazo en la nevera.

Cómo congelar queso, paso a paso

El paso a paso tiene un único objetivo: que el queso esté en contacto con el aire lo menos posible, porque es lo que reseca la pasta y le da ese sabor a congelador.

  1. Decide el formato según el uso. Piensa en la receta en la que va a acabar ese queso, porque rallar después un queso que salió desmigajado del congelador da más trabajo que congelarlo ya rallado.
  2. Córtalo en raciones pequeñas. El Centro Nacional para la Conservación de Alimentos en Casa recomienda trozos de unos 225 g o menos, porque las piezas pequeñas se congelan y descongelan de forma más uniforme. Para el día a día, yo iría todavía más pequeño, a la medida de una pizza o de una merienda familiar.
  3. Envásalo en dos capas. Primero film transparente bien ajustado y, encima, una bolsa de congelación con cierre hermético y sin aire, o un táper que cierre bien. Las lonchas piden una hoja de papel de horno entre una y otra, así no se pegan y sacas solo lo que necesitas.
  4. Aplana el queso rallado. Extiéndelo en la bolsa en capa fina, para que no se convierta en un bloque y puedas romper solo la cantidad de la receta. El rallado de bolsa sin abrir puede ir en su propio envase, que es una de las opciones que menciona la AESAN para los alimentos envasados.
  5. Etiquétalo. La AESAN recomienda marcar en el envase de qué alimento se trata y su fecha de congelación, y con un trozo de cinta de carrocero y un boli basta.
Cómo congelar queso: taquitos de queso amarillo cortados en raciones sobre una tabla de madera en la cocina
Foto: RDNE Stock project / Pexels

Cuánto dura el queso en el congelador

La AESAN recuerda que una congelación correcta mantiene los alimentos seguros casi indefinidamente, y que los tiempos recomendados son solo por motivos de calidad, porque lo que el tiempo se lleva es el sabor y la textura. Para la calidad, estos son los plazos que encontré:

Tipo de quesoPlazo para mantener la calidadDe dónde viene
Duros y semiduros en trozo, como parmesano, emmental o goudaHasta 6 mesesCentro Nacional para la Conservación de Alimentos en Casa (EE. UU.)
Queso rallado, como mozzarella o semicurado suaveDe 3 a 4 mesesCentro Nacional para la Conservación de Alimentos en Casa (EE. UU.)
Cualquier queso ya descongeladoConsumirlo cuanto antesConsumer y AESAN

En la práctica, yo tomaría como meta el plazo más corto de cada franja, porque el congelador de casa se abre y se cierra todo el día y el queso lo nota. Pasado ese plazo, no se vuelve peligroso, solo va perdiendo gracia.

Cómo descongelar el queso y usarlo después

La regla número uno también la da la AESAN: no es recomendable descongelar a temperatura ambiente, y la mejor opción es hacerlo en la nevera. Así que pasa el queso a la nevera con antelación; para el queso rallado se habla de 24 a 48 horas, tiempo que permite que la humedad vuelva a la pasta. Es la misma lógica de planificar la víspera que explico en la guía de cómo descongelar carne bien.

Pero, la mayoría de las veces, ni siquiera hace falta descongelarlo. El queso rallado o en lonchas puede ir congelado directamente a la pizza, la lasaña, la tortilla, la sopa o el sandwich en la sandwichera, porque el calor de la preparación hace el trabajo. Y si el trozo entero se va a rallar en el momento, se ralla todavía mejor medio congelado y firme que una vez blando del todo.

Una vez descongelado, úsalo enseguida y no lo vuelvas a congelar, como aconseja Consumer. El queso que ya ha pasado por el congelador funciona mejor cocinado, y estoy de acuerdo: la mozzarella congelada puede parecer de goma en una tabla de quesos, pero en un sandwich mixto nadie nota la diferencia.

Queso recién rallado en un plato blanco, junto al trozo de queso y el rallador, listo para dividir en raciones y congelar
Foto: Antonius Ferret / Pexels

Cómo encajar el queso congelado en la rutina de la familia

Cuando la mozzarella o el parmesano están de oferta, puedes llevarte más, dividirlo en raciones ese mismo día y tener asegurada la pizza del viernes y la pasta del domingo durante varias semanas. Piénsalo: en una casa con niños, el queso desaparece en la merienda, en el sandwich y en la tostada de la tarde, y tener raciones listas en el congelador evita esa carrera al súper por un solo ingrediente.

El truco que más tiempo ahorra es rallarlo todo de una vez. Reserva media hora el día de la compra, ralla el bloque entero (con el robot de cocina va mucho más rápido), repártelo en bolsitas con la medida de una receta y congélalo. Encaja muy bien el día en que ya organizas la comida de la semana, junto con las raciones de arroz cocido congelado y el menú semanal barato.

Solo hay una cosa que yo separaría: el queso que va a la fiambrera del colegio o que los niños comen tal cual, en taquitos, está más rico si se compra fresco y se guarda en la nevera. El congelado queda para lo que va al horno, a la tostadora o a la sartén, donde la textura no importa nada.

Madre rallando queso sobre una pizza casera mientras su hija sonríe en la cocina, uso práctico del queso congelado
Foto: Katerina Holmes / Pexels

Cómo mantener en buen estado el queso del congelador

Deja los quesos siempre en el mismo estante o cajón, con los más nuevos detrás, así usas primero lo que entró antes, y la etiqueta con la fecha te muestra al momento qué está llegando al final de su plazo.

También conviene estar atenta a las señales de que el queso ha perdido calidad. Los bordes secos y blanquecinos suelen aparecer cuando entró aire en el envase, son las llamadas quemaduras por congelación que la AESAN menciona, y en ese caso se puede cortar la parte reseca y usar el resto en una receta. Ahora bien, si el queso sale del congelador con olor agrio, sabor raro o un moho que no es propio de su tipo, va a la basura, porque, como vimos al principio, el congelador solo pone en pausa lo que ya estaba pasando.

¿Todavía tienes dudas?

¿Se puede volver a congelar un queso ya descongelado?

Mejor no. Consumer aconseja no volver a congelar el queso que ya ha sido congelado, porque cada ciclo le quita más humedad y calidad. Si sobra queso descongelado, úsalo en una receta caliente en los días siguientes.

¿Se puede congelar el queso rallado de bolsa?

Sí, y es de los más fáciles. Cerrado, va en su envase original; yo solo limpiaría la bolsa antes de meterla en el congelador. Si ya está abierto, pásalo a una bolsa de congelación y saca el aire antes de cerrarla.

¿Se puede congelar el queso en el envase del súper, sin abrir?

Sí, si el envase es al vacío y está intacto, porque ya lo protege del aire. Una bandeja con film fino se reseca más, así que conviene meterla en una bolsa de congelación.

Para cerrar

Sí, se puede congelar el queso, siempre que sea de pasta firme, como la mozzarella en bloque, el gouda, el emmental o el parmesano, bien envasado y etiquetado. Descongélalo en la nevera o úsalo directamente en recetas calientes, y deja los frescos y cremosos, como el queso de Burgos, el requesón o el queso de untar, fuera del congelador.


Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un nutricionista o de otro profesional de la salud.

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Sobre la autora

Luana, autora de Melhor Viver Mais

Luana Rebelo

Madre de 3 hijos y creadora de Melhor Viver Mais

Soy madre de 3 hijos y llevo 10 años casada. Aprendí por las malas a llevar una casa llena, con colegio, comidas y compras que planificar cada semana. Nací en Rio Grande do Norte, Brasil, hoy vivo en Portugal, y fue organizando mi propia rutina como aprendí lo que realmente funciona.

Todo lo que escribo aquí pasa por una investigación en fuentes fiables y por una revisión antes de publicarse. Mi propósito es ayudarte a tener una rutina que cuide tu salud y la de quienes viven contigo.

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